Desde que entras sabes que la estancia será increible. Habitación enorme, con sofá, microondas, nevera, vinilos y tocadiscos, cama y almohadas cómodas… hay un té de cortesía, ademas de ambientador y sales de baño. Todo muy limpio. Te dan una bebida de cortesía al hacer el check out. Puedes dejar tus maletas para seguir visitando sin equipaje, eso si, las taquillas no tienen cierre. La recepcionista no sabía mucho inglés pero pudimos hablar con el traductor. La única pega es el desayuno, nos dijeron que a las 7 am del día siguiente nos lo dejarían en la puerta de la habitación. Sobre las 21h llegamos de recogida, vimos una cesta entre nuestra habitación y la de al lado, pensamos que los de la habitación de al lado saldrían temprano y ya lo tendrían ahí. A la mañana siguiente, a las 7:30, la cesta seguía ahí, así que miramos dentro y ponía el número de nuestra habitación. Habia un vaso con limonada, un vaso con café, un sandwich partido en dos , un pastelito y 3 tomates cherry. Lo primero, el café y la limonada, después de toda la noche, estaban aguados y lo segundo, la cantidad era para una persona, ya q solo habia un café y el sandwich solo habia medio para cada uno.